El fútbol español dice adiós al sueño de una final de Champions patria y al de tener siquiera un
representante a la vez que el Real Madrid abandona la posibilidad de alzarse con la Décima.
Se puso muy pronto con un 2-0 a favor merced a un doblete de Ronaldo, pero el Bayern
nunca bajó los brazos. Robben empataría de penalti, y el 2-1 permanecería en el marcador
durante unos 90 minutos eléctricos, más otros 30 de prórroga vertiginosos. Sería en la tanda
de penalties cuando se decidiría el finalista, y fue de la forma más cruel posible para el Real
Madrid, viendo cómo fallaban Ronaldo, Kaká y Ramos sus respectivos lanzamientos. El primero
en fallar fue el luso, el mismo que tanto le había dado al Real Madrid esta temporada fue
el primero en inclinar la balanza en su contra. Casillas paró dos, además de media decena
durante el partido, pero no lo pudo parar todo. Igual que le sucedería al Barcelona un día
antes, el Real Madrid se despide de un título. Con la Liga en el bolsillo, Europa debe esperar.
representante a la vez que el Real Madrid abandona la posibilidad de alzarse con la Décima.
Se puso muy pronto con un 2-0 a favor merced a un doblete de Ronaldo, pero el Bayern
nunca bajó los brazos. Robben empataría de penalti, y el 2-1 permanecería en el marcador
durante unos 90 minutos eléctricos, más otros 30 de prórroga vertiginosos. Sería en la tanda
de penalties cuando se decidiría el finalista, y fue de la forma más cruel posible para el Real
Madrid, viendo cómo fallaban Ronaldo, Kaká y Ramos sus respectivos lanzamientos. El primero
en fallar fue el luso, el mismo que tanto le había dado al Real Madrid esta temporada fue
el primero en inclinar la balanza en su contra. Casillas paró dos, además de media decena
durante el partido, pero no lo pudo parar todo. Igual que le sucedería al Barcelona un día
antes, el Real Madrid se despide de un título. Con la Liga en el bolsillo, Europa debe esperar.
Y eso que el partido no pudo empezar mejor para el Real Madrid. Los aledaños del Bernabéu
estaban llenos desde cuatro horas antes del inicio, y en las gradas no cabía ni un alma, todos
alentados por la victoria en el Clásico y la derrota del Barcelona en la otra semifinal. Y con
ese mismo ánimo y espíritu salió el cuadro merengue, exhibiendo músculo, presumiendo de
afición, plantando las bases desde el principio de lo que podía ser un huracán. Y de hecho, así
lo pareció con un primer gol en el minuto cuatro de encuentro. Kassai vio penalti de Alaba por
manos en un tiro de Di María, y Ronaldo se encargó de poner el 1-0 en el marcador desde los
once metros.
estaban llenos desde cuatro horas antes del inicio, y en las gradas no cabía ni un alma, todos
alentados por la victoria en el Clásico y la derrota del Barcelona en la otra semifinal. Y con
ese mismo ánimo y espíritu salió el cuadro merengue, exhibiendo músculo, presumiendo de
afición, plantando las bases desde el principio de lo que podía ser un huracán. Y de hecho, así
lo pareció con un primer gol en el minuto cuatro de encuentro. Kassai vio penalti de Alaba por
manos en un tiro de Di María, y Ronaldo se encargó de poner el 1-0 en el marcador desde los
once metros.
El Bayern se quedó noqueado unos minutos, y aunque respondiera con un remate de
Robben alto y un disparo de Ribéry que sacaron al alimón entre Casillas y Khedira, fue el Real
Madrid el que volvió a impactar en la mandíbula del rival. Y de nuevo fue Ronaldo, esta vez
transformando desde dentro del área una maravillosa asistencia de Ozil sin que Neuer pudiera
hacer nada en el mano a mano. El 2-0 al cuarto de hora invitaba al madridismo a verse ya
sentado en las gradas del Allianz Arena el próximo 19 de mayo. Sin embargo, el Bayern no iba a
vender tan barata su piel.
Robben alto y un disparo de Ribéry que sacaron al alimón entre Casillas y Khedira, fue el Real
Madrid el que volvió a impactar en la mandíbula del rival. Y de nuevo fue Ronaldo, esta vez
transformando desde dentro del área una maravillosa asistencia de Ozil sin que Neuer pudiera
hacer nada en el mano a mano. El 2-0 al cuarto de hora invitaba al madridismo a verse ya
sentado en las gradas del Allianz Arena el próximo 19 de mayo. Sin embargo, el Bayern no iba a
vender tan barata su piel.
Pues pasados esos primeros quince minutos de acoso y derribo merengue, el partido se
fue asentando, y el Bayern empezó a sentirse cómodo. En la ida ya había demostrado que
no era el APOEL ni el CSKA, y que como todo equipo grande, necesitaba poco para crear
peligro. Como así fue. Con alternancia en la posesión y sin que hubiera un dominador claro,
las ocasiones se fueron sucediendo en ambas porterías, y el primero en acertar sería Robben,
también desde los once metros. Pepe empujó inocentemente a Mario Gómez en un centro
diagonal, y el colegiado turco no dudó en señalar una pena máxima que Casillas no paró por
centímetros.
fue asentando, y el Bayern empezó a sentirse cómodo. En la ida ya había demostrado que
no era el APOEL ni el CSKA, y que como todo equipo grande, necesitaba poco para crear
peligro. Como así fue. Con alternancia en la posesión y sin que hubiera un dominador claro,
las ocasiones se fueron sucediendo en ambas porterías, y el primero en acertar sería Robben,
también desde los once metros. Pepe empujó inocentemente a Mario Gómez en un centro
diagonal, y el colegiado turco no dudó en señalar una pena máxima que Casillas no paró por
centímetros.
Con ese 2-1 en el marcador mediada la primera parte que aseguraba la prórroga, fue cuando
el Bayern se desligó definitivamente de las ataduras y llegó el carrusel de ocasiones. Ronaldo
desde lejos, y Benzema desde dentro del área tras jugada personal pusieron la sal del lado
blanco. Y la pimienta roja vino con Mario Gómez desde dentro del área, Ribéry y Robben de
falta directa, que vieron cómo Casillas salvaba una ocasión tras otra, erigiéndose en el salvador
merengue.
el Bayern se desligó definitivamente de las ataduras y llegó el carrusel de ocasiones. Ronaldo
desde lejos, y Benzema desde dentro del área tras jugada personal pusieron la sal del lado
blanco. Y la pimienta roja vino con Mario Gómez desde dentro del área, Ribéry y Robben de
falta directa, que vieron cómo Casillas salvaba una ocasión tras otra, erigiéndose en el salvador
merengue.
Con el descanso, el ritmo bajó tan notable como lógicamente. Ambos equipos jugaban a pecho
descubierto, y en cuanto tuvieron un momento para recapacitar que el 2-1 no era a priori malo
para ninguno de los dos, tanto blancos como rojos bajaron una velocidad, madurando más
cada posesión en la segunda parte, haciendo que se jugara más en el centro del campo y ya
no tanto en las áreas. De hecho, de la decena de ocasiones iniciales se pasó a un solo mano a
mano de Robben que volvió a desbaratar, cómo no, Iker Casillas. Un Casillas al que casi bajan
del pedestal en el último momento del tiempo reglamentario, cuando Mario Gómez se plantó
solo en el punto de penalti. Sin embargo su inusitada torpeza permitió que entre Marcelo,
Pepe y, sobre todo, Sergio Ramos, le robaran la cartera de sus mismas manos. Fue quizás la
ocasión más clara de todo el partido, y también la última antes de la prórroga.
descubierto, y en cuanto tuvieron un momento para recapacitar que el 2-1 no era a priori malo
para ninguno de los dos, tanto blancos como rojos bajaron una velocidad, madurando más
cada posesión en la segunda parte, haciendo que se jugara más en el centro del campo y ya
no tanto en las áreas. De hecho, de la decena de ocasiones iniciales se pasó a un solo mano a
mano de Robben que volvió a desbaratar, cómo no, Iker Casillas. Un Casillas al que casi bajan
del pedestal en el último momento del tiempo reglamentario, cuando Mario Gómez se plantó
solo en el punto de penalti. Sin embargo su inusitada torpeza permitió que entre Marcelo,
Pepe y, sobre todo, Sergio Ramos, le robaran la cartera de sus mismas manos. Fue quizás la
ocasión más clara de todo el partido, y también la última antes de la prórroga.
Un tiempo extra donde el Real Madrid le puso mucho más corazón. Primero agazapado atrás,
aprovechando el cansancio bávaro para salir a la contra. Y bien podía haber marcado algún
gol si Ronaldo o Kaká hubieran estado algo más acertados en los contraataques. Pero también
apoderándose de la posesión, como en la segunda parte de la prórroga, donde Kaká y Granero
volvieron a pisar área. El Pirata se vino al suelo empujado levemente por Neuer en una
decisión del árbitro que no compartió la grada, como tampoco un fuera de juego posicional
de Higuaín cuando Ronaldo se marchaba solo. Sea como fuere, nada alternó el marcador, ni
evitaría la tanda de penalties.
aprovechando el cansancio bávaro para salir a la contra. Y bien podía haber marcado algún
gol si Ronaldo o Kaká hubieran estado algo más acertados en los contraataques. Pero también
apoderándose de la posesión, como en la segunda parte de la prórroga, donde Kaká y Granero
volvieron a pisar área. El Pirata se vino al suelo empujado levemente por Neuer en una
decisión del árbitro que no compartió la grada, como tampoco un fuera de juego posicional
de Higuaín cuando Ronaldo se marchaba solo. Sea como fuere, nada alternó el marcador, ni
evitaría la tanda de penalties.
“Es una suerte” decía Mourinho en la rueda de prensa previa. Y lo cierto es que esta vez fue de
la mala para el Real Madrid. Kaká y Ronaldo, como hubiera hecho Messi el día antes, fallaron
en los dos primeros lanzamientos, mientras que Alaba y Mario Gómez marcaban. Iker le
pondría toda la emoción posible deteniendo los tiros de Kroos y Lahm, sin embargo mientras
que Xabi marcaba en su tiro, Sergio Ramos falló el que podía haber sido el 2-2. Schweinsteiger
sí marcaría el suyo rompiendo así el sueño merengue de jugar la final de la Champions de la
forma más cruel y cuando ya había rozado con los dedos la opción de la Décima.
la mala para el Real Madrid. Kaká y Ronaldo, como hubiera hecho Messi el día antes, fallaron
en los dos primeros lanzamientos, mientras que Alaba y Mario Gómez marcaban. Iker le
pondría toda la emoción posible deteniendo los tiros de Kroos y Lahm, sin embargo mientras
que Xabi marcaba en su tiro, Sergio Ramos falló el que podía haber sido el 2-2. Schweinsteiger
sí marcaría el suyo rompiendo así el sueño merengue de jugar la final de la Champions de la
forma más cruel y cuando ya había rozado con los dedos la opción de la Décima.

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